Google sale fortalecido del tribunal: Mantendrá Chrome pese a reconocer conductas monopolísticas

En una decisión trascendental emitida el 2 de septiembre de 2025, un juez federal de EE.UU. ha permitido que Google conserve su navegador Chrome —así como su sistema operativo Android— a pesar de haber sido declarado culpable de monopolio en el mercado de búsqueda en línea.

Un fallo clave, pero sin ruptura estructural

El juez Amit P. Mehta, responsable del caso, rechazó las sanciones más drásticas solicitadas por el Departamento de Justicia, como la separación o venta de Chrome o Android. El magistrado fundamentó su resolución señalando los riesgos disruptivos que una medida tan radical podría provocar en el ecosistema tecnológico.

En su lugar, impuso medidas para mitigar la influencia excluyente de Google en el mercado. Así, la empresa queda obligada a:

  • Compartir ciertos datos de búsqueda con competidores.
  • Eliminar contratos de exclusividad, como aquellos que impiden que otras alternativas accedan a ser la opción predeterminada en navegadores o dispositivos.

La resolución tendrá una vigencia de cinco años y establece un período de implementación de un año.

Reacciones del mercado e implicaciones estratégicas

Tras conocerse la sentencia, las acciones de Alphabet (Google) subieron notablemente: al menos un 6% en el premarket, con movimientos similares al alza para Apple. Esto refleja el alivio del mercado ante la continuidad de acuerdos clave, como aquellos que garantizan que Google sea el buscador predeterminado en dispositivos Apple, los cuales generaban ingresos anuales de más de 20-26 mil millones de dólares.

Críticas: ¿una victoria muy blanda?

La decisión también ha provocado un amplio rechazo entre defensores de la competencia. Organizaciones como DuckDuckGo, senadores como Amy Klobuchar y otros grupos de defensa criticaron que el fallo no ataca de manera efectiva el poder monopólico de Google, y solo ofrece “remedios insuficientes”.

Panorama de fondo: una estrategia judicial continua

Este fallo se inscribe dentro de una ofensiva legal más amplia. En 2024, el juez Mehta ya había confirmado que Google incurrió en prácticas monopolísticas tanto en búsquedas como en publicidad en línea.

Desde entonces, el Departamento de Justicia ha explorado sanciones estructurales, incluyendo la posibilidad de exigir la venta de Chrome o Android, como parte de un esfuerzo por restablecer la competencia. Ahora, el caso se adentra en una fase de evaluación de medidas correctivas —que ya ha dado su primer resultado con el fallo actual— y que continuará, incluso con apelaciones pendientes.

El 2 de septiembre de 2025 marca un hito importante: aunque se reconoce que Google ostenta un monopolio en búsqueda, la justicia opta por medidas conductuales en lugar de estructurales. La compañía preserva sus piezas más valiosas (Chrome, Android y alianzas clave), pero se le exige un mínimo de apertura. El debate sigue abierto: ¿serán suficientes estas acciones para fomentar la competencia?